La decisión de emprender

Tomar la decisión de emprender no es fácil. A lo largo de este tutorial sobre emprendimiento vamos a ir viendo diversos aspectos que podrán ayudarte en el proceso de creación de tu nuevo negocio. Y si te queda alguna duda, siempre podrás contactar con nosotros para información más precisa.

La decisión de emprender
Tienes una idea de negocio que a priori parece la solución a todos tus problemas profesionales y económicos de cara al futuro. En tu cabeza funciona tu idea, y ves un futuro lleno de clientes y de ingresos. Lamentamos bajarte de tu nube: esto no va a ser así.
Emprender y abrir tu propio negocio es un proceso de auto-conocimiento y convicción, además de tener que seguir una serie de pasos para asegurar el futuro, sobre el papel, de tu idea y poder tener acceso a financiación.
Esta decisión ha de ser apuntalada en la concurrencia de varios pilares fundamentales que te describimos a continuación:
Aspectos personales:
A la hora de emprender, han de concurrir en el mismo espacio los siguientes aspectos personales:

  • Contar con los conocimientos suficientes para poder poner en marcha tu Plan de Empresa, o de lo contrario, contar con un asesor especializado que te pueda ayudar. ¿Hablamos?
  • Contar con una idea de negocio que puedas llevar a cabo y materializar en un futuro más o menos cercano.
  • Contar con las capacidades y habilidades personales que se necesitan para llevar a cabo tu proyecto. Y sobre todo, ganas. Muchas, muchas ganas.

Aspectos del entorno:

  • Obviamente, y esto es de Perogrullo, tienes que tener un espacio en el mercado. No me digas que vas a abrir un nuevo negocio de algo tan trillado que no ofrezca nada nuevo. Y si no tienes espacio en el mercado, hay que generarlo por medio de un valor añadido.
  • Además, el entorno socio-económico y político ha de favorecer: la situación económica general expansiva favorecerá que tu empresa se pueda consolidar y crecer. La recesión no lo hará. Por mucho que lo intentes, salvo que ofrezcas un producto ventajoso en épocas de crisis.
  • Deberás considerar también las dificultades que te puedas encontrar: reacción de tu competencia, madurez del producto, estimaciones numéricas que se ven sometidas a fuertes correcciones en el día a día… Todo lo que puedas prever no te pillará de sorpresa.

Aspectos monetarios:

  • Lógicamente, deberás de contar con financiación líquida: esto es, dinero contante y sonante para poder sufragar los primeros gastos de tu posible negocio: obtención de información, plan de empresa, proyectos, estudios y planes de viabilidad.
  • Además, deberás tener previsto el acceso a financiación, sabiendo en todo momento cuánto necesitas y cuánto es probable que te concedan. Y no, no construyas castillos en el aire (el típico «y si…». Se lo más realista posible).
  • También deberás contar con un remanente para sobrevivir un tiempo sin ingresos. No vas a abrir la puerta de tu negocio y vas a empezar a vender. Sé realista nuevamente: no te conoce nadie, nadie sabe lo que ofreces y no te van a comprar por iniciativa propia. Durante un tiempo deberás tirar de tu colchón financiero (o de la financiación ajena que puedas conseguir).

Ahora bien, no te asustes: si tienes todo esto claro, es más fácil de lo que parece…
¿Comenzamos a materializar tu proyecto?

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